10 datos (o aberraciones) sobre la música en directo en Madrid

Sergio Albert / Felipe Hernández

Foto de Sergio Albert / Felipe Hernández

  1. 11,91€ es el precio medio de un concierto en Madrid, según Ticketea (06/2014).
  2. Madrid es la región donde más festivales de música se celebran al año. Pese a ser de lejos la más poblada, ninguno está entre los 10 con más público(Sonisphere, el #10, divide su público entre Madrid y Barcelona)
  3. En Europa, solo en Dinamarca y Hungría se paga más IVA por organizar un concierto (tras la subida de 2012). Sin embargo entre 2012 y 2013 los ingresos del gobierno por el sector han caído en 30mill. de euros por el descenso de los ingresos por IRPF (debido a la menor actividad).
  4. Los conciertos gratuitos son el 20% de los conciertos en MadridEsto no sé si es bueno o malo.
  5. 104,28€ al mes ‘hay’ que pagar a la SGAE por poner música de su repertorio en tu pub de 70m2. ¡Pero si lo pagas al año tienes un 5% de descuento!
  6. La sala Caracol ha sido clausurada y reabierta 3 veces entre 2013 y 2014 por el Ayuntamiento, por motivos de licencias.
  7. Desde 2002 los menores de 18 años no pueden ir a conciertos en Madrid (salvo que el organizador renuncie a vender alcohol y tabaco). Si pueden acceder al Palacio de los Deportes o a Vistalegre es por un mero vacío-incongruencia legal.
  8. Dejar pasar a un menor a un concierto en una sala acarrea entre 4.501 y 60.000€ de multa, con la posibilidad de que se clausure el local hasta seis meses.
  9. Vender alcohol a menores, 900.000€. Ni más ni menos. Con un par de multas hemos salido de la crisis.
  10. Bueno, vale, los menores no pueden ir a conciertos normales… ¡Pero es que tampoco pueden tocar y darlos!

    Esto -2012- es lo más delictivo que he hecho en años

    Esto -2012- es de lo más delictivo que he hecho en mi vida.

Y de regalo, una historia que os sonará: El Ayuntamiento dinamita el Primavera Club

Creo que es de justicia que sigamos hablando estos temas, si se avecinan cambios (del lado que sea) lo mínimo es seguir sacándolo a la luz y plantear también aquí un cambio ¿Qué os parece?

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Por Alejandro Tena.

Otras fuentes:

V Anuario de la música en vivo 2014 (APM)
Revisión 24/12/2013 de Ley 17/1997, de 4 de julio, de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas.

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5 Comentarios

  1. Yo creo que el hecho de que se celebren ese 20% de conciertos gratuitos puede ser algo positivo, dado que no todo el mundo cuenta con medios económicos suficientes como para acceder a estos eventos de forma asidua.
    Lo que sí que es preocupante es el hecho de que no se permita a menores ni tocar en salas ni acceder a ellas por el hecho de que éstas vendan alcohol. Sería muy sencillo solucionar este problema: al igual que te ponen un sellito al salir de un local, te podrían poner uno al entrar si eres mayor de edad. Así, cuando vayas a pedir una bebida alcohólica a la barra no tienes más que mostrárselo al barman para demostrar que eres mayor de edad. Si no tienes sello, no te sirven. Y punto.
    Por otro lado, es cierto que si eres menor de edad probablemente tu público (al principio) también lo sea y no compre ninguna bebida en la sala, pero también es probable que además acudan adultos, como familiares del grupo, que consumirán alcohol y, por tanto, aportarán dinero a la sala.

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    • Tienes razón, desde luego para la gente los conciertos gratis son una pasada, y más en estos tiempos. Además atraen a público que normalmente no iría, facilitando buen ambiente, difusión, etc… Pero puede ser que ese porcentaje signifique que los conciertos ‘de entrada’ estén funcionando mal y peor. Habría que mirar números con respecto a otros años que no dispongo.

      En Barcelona mismamente los menores (sí, menores) de 16 años pueden entrar acompañados de adultos a disfrutar de música en directo. Si tienes entre 16 y 18 años puedes entrar libremente, con el compromiso de que salgas de la sala cuando acabe el concierto. Las salas tienen la obligación de cumplir cierta normativa (no juegos de azar, sistemas como los que dices para no venderles alcohol, etc…)

      Lo de Madrid es una vergüenza que tenemos que erradicar, no puedo ser más franco.

      Muchas gracias por comentar, Paloma 🙂

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  2. Como espectadora, agradezco poder asistir a conciertos gratuitos, como músico de esta ciudad me encuentro en la más desoladora de las ruinas y es doloroso saber que es tan difícil profesionalizarme como tal, teniendo como objetivo una simple ruta madrileña por bares y locales en los que poder tocar a cambio de un módico precio cerrado y no sujeto al éxito de cada evento.

    Hay un par de problemas que quiero mencionar: primero, no sé si por tradición española, crisis o si es una costumbre que en estas nuevas generaciones se acuña ya en muchos países de Europa y el primer mundo, pero los jóvenes no gastan su dinero en conciertos de grupos que no conocen por el simple acto de descubrir musica nueva o escucharla en directo, que considero, tiene un gran valor. Ahora es lo más común salir a macro discotecas, emborracharse, drogarse y arrimar cebolla al mayor módico precio posible. Pido disculpas a aquellos que no comulguen con dicha costumbre y siento generalizar, mas me atrevo pues por mi experiencia conozco a más jóvenes interesados en esto último que en la actividad de ser público asiduo de la música en directo. Por supuesto no es todo culpa ajena que yo me encuentre en esta situación. Pongo en duda mi talento y mi habilidad y esfuerzo para gestionar el negocio que supone tocar a cambio de dinero.
    Por lo tanto, el primer problema es el interés social en estas actividades. Eso, creo, tendrá que arreglarse desde la educación artística y sería precioso que aumentara el número de gente dispuesta a pagar a cambio de “momentos destinados al arte”.

    El segundo y mayor límite es el impuesto por los bares que se auto denominan “bares de música en directo”. Si usted vende tener un local en el que se ofrece este espectáculo, tendrá usted que organizarlo, gestionarlo y pagar por ello.
    Os cuento cómo tendrá lugar alguno de mis próximos conciertos: hablaré con el programador de la sala que al ya conocer mi “éxito” me dará una fecha rápidamente, me pedirá que lleve al mayor número de gente posible, que le entregue el cartel que será el mismo que él cuelgue en su página de Facebook en el que anuncio los detalles, y me propondrá cobrarle al publico 6 euros por cabeza. Ellos se quedarán con 3 euros de cada entrada y con el dinero de cada consumición al completo. Por lo tanto y porque yo voy acompañada de dos músicos deberé fraccionar el dinero del beneficio en 3 partes iguales. Si la sala tiene un aforo de 100 personas y acuden 60, el beneficio total de las entradas será de 360. La sala se quedará con la mitad: 180 euros, más, repito, el dinero íntegro de cada consumición. ( En esta sala en concreto este es el pacto, en otras sin embargo, he tenido incluso que pagar por adelantado y cifras de hasta 200 o 300 euros que no se recuperan pues se estima que el dinero que se obtendrá de beneficio superará esta cantidad con creces.) Al final del evento, cada uno de nosotros habrá cobrado 60 euros(que a mi parecer está muy bien por una hora de trabajo, pero no si el listo se lleva la mejor parte a mi costa, claro)por tocar para nuestras familias y amigos, que hartos de recibir nuestras invitaciones e insistencias, acuden una vez tras otra. Ellos, nuestro público, habrán pagado entre 11-12 euros por cabeza con consumición y entrada incluidas por ver a sus amigos músicos de siempre. Y el bar, que no ha organizado ni gestionado, ni promocionado más que con una pequeña foto nuestra en su Facebook, si no solo ALQUILADO su espacio, cobrará 180 euros de las entradas, más 300 de las consumiciones, pues añado que en muchos de estos sitios, se obliga mesa por mesa a consumir como mínimo una vez y en ocasiones hasta con suplemento( esto es comprensible. Nadie es el más noble samaritano y todos trabajamos a cambio de dinero). Por lo tanto: mafia musical.

    Señores propietarios de los bares: si ustedes dicen tener bares de espectáculos en directo, organícen las actuaciones, promociónenlas y paguen por ellas. No cobren a los que hacemos que sus bares puedan llevar esa coletilla tan glamurosa de ” música en directo”. Si no les parece, aprendan a tocar la guitarra y subanse gratis al escenario de su local para ofrecer el mejor show. A mi, mi carpintero, mi médico, mi electrista, mi asesor financiero, no me paga por arreglarme la puerta, por extirparme el apéndice, por cambiarme la bombilla o por gestionar mis deudas, si no que me cobra. O acaso usted me paga por servirme el ron con coca cola que me gusta a mi por las noches?

    Doy gracias a los bares en los que aún se entiende la entidad del músico como básica para el funcionamiento de este tipo de lugares y se nos paga un caché y hasta se nos da un par de cervezas gratis.

    Como no quiero sonar a criticona inútil, os propongo echar una ojeada a un país como Brasil en el que yo he tocado mucho, que a pesar de sus grandes diferencias sociales y problemas actuales, cuenta con una de las mayores comunidades de músicos del mundo en la que todos cobran por lo que ofrecen un precio establecido con independencia del éxito de asistencia del público. Allí el primer problema que mencionaba no existe. En Brasil se toca día, tarde y noche. En desayunos, cenas, comidas, celebraciones como bodas, cumpleaños, aniversarios o comuniones; en bares, restaurantes, sitios de noche, discotecas o clubs sociales…la demanda en España, y en Madrid más concretamente, no es la misma, eso está claro.

    Así, yo digo: metámonos con la SGAE, sociedad a la que yo por cierto pertenezco y que abusa tanto de artistas como de propietarios o gestores de la música. Si el trato fuera otro, los propietarios entenderían que nosotros también pagamos facturas, alquiler y gastos de vida. Fomentemos que tanto jóvenes como mayores vayan asistiendo a este tipo de espectáculos y entendamos que los músicos somos tan profesionales como los antes mencionados.
    Al releer esto que escribo tal vez la solución sea la inmigración: músicos españoles, vayámonos a Brasil, que entre guitarras, bossa-novas, reales cobrados justamente y cocos helados, seremos más felices. Si no, luchemos sitio a sitio y propietario abusón por propietario abusón para que nos den lo que merecemos.
    Ah! Los conciertos gratuitos, que los organicen los de los bares que tan generosos son. 50 euros por actuación a cada músico, sin cobrar entrada y que el público les pague las fantas!

    Pd: os espero en mis próximos conciertos en Moroder Sound Club y en Café El Despertar, los días 21 y 22 de enero. Me quejo, pero caigo porque si no me toca tocar en mi salón y que mi novio me tire un par de monedas al sofá.

    Un abrazo.

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    • Wow, qué espectáculo de comentario, mil gracias.

      Creo que tocas en un punto (cuando hablas de Brasil) muy interesante: una cultura de música en directo también debe ser una cultura en la que haya música en directo en restaurantes, reuniones, fiestas, bodas, desayunos, etc…

      Cuando revisé la legislación vigente en Madrid sobre música en directo, encontré algo curioso relacionado con esto. Un restaurante con licencia como tal no puede ofrecer música en directo, y un bar de música en directo tampoco puede ofrecer comida cocinada con su licencia. Me imagino que debe ser un suplicio conseguir la licencia especial para poder ofrecer algo tan “raro” como gastronomía y música en directo.

      Creo que es otro de los grandes problemas. Hemos reducido la música en directo a cuatro antros y seis festivales donde van los ‘otros’ jóvenes. Los que no van a las macrodiscotecas, quizás. El resto del público, como dices, son los familiares de los grupos.

      Lo demás, lo hemos sustituido por playbacks, DJs o burdos hilos musicales.

      Y si alguien se quiere mover, pues multas por ruido, sgae al rescate de ???, y cierres administrativos, por poner un ejemplo. No suelo culpar mucho a los bares/recintos en ese sentido. Aunque hay de todo y yo siempre he podido elegir dónde tocar y dónde no.

      Intento ponerlo todo en perspectiva, pensar que las cosas son así ahora pero pronto podremos cambiarlas. Si lográsemos que para una cafeteria fuese fácil (¡barato! aquí nadie quiere perder) meter un equipo de voces sencillo y dos músicos con guitarra y teclado, por ejemplo… ¿Por qué no iban a pagarles 50 euros a ambos, que es sin ir más lejos lo que pide la SGAE solo por el hilo musical? U organizar noches de open-mic. No lo sé. Los músicos de esta ciudad cogeríamos experiencia, generariamos mejores shows y productos, y engancharíamos mejor con el público.

      Por otra parte, mientras luchamos en este frente, el de la educación musical se nos escapa y casi dependemos de internet y de que las nuevas generaciones aprendan a disfrutar como nosotros… por sí solos.

      No sé si tu opinión va del todo en este sentido.
      Muchísima suerte con tu proyecto y tus conciertos, aquí estoy para lo que sea.

      Un saludo,
      Tena

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